¡Ave César!

Aleksa lo echó de un portazo, ya que donde manda neurona, no manda la hormona… pero guardó consigo una prenda valiosa: un calzoncillo de la pasión. “¿Qué te haces guardando esa asquerosidad?”, y con una pícara mirada me contestó “¿tú qué crees que pretendo quemar en año nuevo?” Y, mientras suspiraba, me decía, “estoy cansada, ¿Qué pecado estaré pagando para estar cruzándome con tanto galifardo…?”

Leer Más

El incomprendido costo de oportunidad

Yo estoy convencida de que, si llegáramos a internalizar el costo y valor reales de las decisiones que tomamos, probablemente haríamos caso omiso a ese réferi social. ¿Qué es un poco más de tiempo en este partido tan trascendental? ¿Por qué en mi propio juego voy a dejar que un árbitro externo me diga que mi partido ya acabó cuando yo aún no he terminado de jugar?

Leer Más

Floro y Fauna

Me queda aún la duda si esos dos muchachos eran fieles exponentes de este supuesto mindset coyuntural, o simplemente estábamos frente a un floro nuevo pregonado por la fauna de siempre.

Leer Más

Donde se pone el ojo, ¿se pone la bala?

Siendo sinceros, en la etérea carrera de la búsqueda de la felicidad, al ser yo la que tome mis propias decisiones, es mucho más lo que tengo por ganar, así que, ¿qué tal si le perdemos el miedo a arriesgar? Ya que, como lo he dicho más de una vez, prefiero sufrir en mi propio infierno y gozar en mi propio cielo que encontrarme perdida en un purgatorio eterno de cuestionamientos.

Leer Más

Qué vino primero, ¿la presa? ¿o el cazador?

No pude evitar pensar, ¿quién es capaz de delimitar la delgada línea roja que separa lo aceptado de lo juzgado al momento de conquistar? Ya que en la mayoría de los casos, han sido presa fácil de una estrategia planificada y una gran porción de determinación. Pareciera que, en esta salvaje selva conformada por los terrenos del amor, no necesariamente el que reina tiene que ser el león.

Leer Más

Amigas y Rivales

Solo pude pensar «tiempo al tiempo» y sobre todo reafirmar una frase que me parece muy cierta: Es más que conocido que la venganza es un plato que se sirve frío, y cada vez sospecho más que esto se debe a que es éste el que con más frecuencia tiende a quemar la lengua del catador apresurado. No es de extrañar, y ha sido ya muchas veces demostrado, que el tiempo sea el único colega con el que a la venganza le guste trabajar.

Leer Más